En numerosos barcos las cubiertas están forradas con teca u otras maderas exóticas. La teca es una madera grasa que resiste particularmente bien las inclemencias del tiempo. Para conservar su aspecto inicial las limpiaremos con un detergente alcalino, que eliminará también las manchas eventuales de hollín, gasóleo, etc… Luego aplicaremos un renovador. Se trata de un producto a base de ácido fosfórico en la mayoría de las veces, que devuelve a la teca su color original. Para acabar, podemos protegerla con un “aceite de teca”, de hecho es un producto impermeabilizante que realza el tono de la madera y evita la incrustación de sal y otras impurezas. El uso del ácido oxálico está reservados para los que prefieren las cubiertas de color muy claro.